Emociones y mente: rumiación, vergüenza, crítico interno
La cabeza no funciona igual según el estado en el que esté el cuerpo. Esa es la idea que atraviesa toda esta serie: los pensamientos que te parecen tuyos y muy razonables a las tres de la mañana son, en buena parte, el estado del sistema nervioso hablando.
El fuego piensa en urgencia, en crítica y en anticipación —de ahí la rumiación y la ansiedad anticipatoria—. El hielo piensa en "no puedo" y en "da igual". Reconocer de dónde viene un pensamiento no lo hace desaparecer, pero le quita la autoridad de verdad absoluta.
Aquí también está el trabajo con emociones que se han aprendido como problemáticas. La vergüenza, que es de las que más desregula porque además empuja a esconderse justo cuando el contacto ayudaría. La ira, que tiene una versión sana que muchas veces se confundió con agresividad y se aprendió a tragar. Las lágrimas, que hacen algo concreto en el cuerpo. Y el crítico interno, que no se calla discutiendo con él.
Un matiz que conviene tener claro desde el principio: aceptar lo que sientes no es resignarse ni darlo por bueno. Es dejar de gastar energía en negar el punto de partida.
Las 11 cápsulas de esta serie
El crítico interno
La voz que te exige y te juzga no es tu enemiga: es un protector torpe que aprendió que adelantarse a las críticas, o empujarte a rendir, era una forma de
Parte del camino completoVergüenza y desregulación
La vergüenza no es solo una emoción incómoda: es de las que más desregula el cuerpo, porque le dice "hay algo malo en ti". Y la autocrítica, sin querer, la
Parte del camino completoRumiación
Darle mil vueltas a lo mismo no es buscar una solución: es un bucle que el cerebro confunde con resolver. Y casi nunca se sale por pensar más, sino por sal
Parte del camino completoAnsiedad anticipatoria
Tu cuerpo no distingue entre un peligro real y uno imaginado: reacciona igual. Por eso anticipar lo que podría salir mal te hace vivir el sufrimiento mucha
Parte del camino completoAutocompasión práctica
La autocompasión no es un sentimiento que llega solo ni una recompensa que te ganas: es una forma de hablarte —como hablarías a alguien a quien cuidas— que
Parte del camino completoNombrar para calmar
Poner nombre a lo que sientes no es darle más vueltas: es lo que ayuda a que la emoción baje un poco de intensidad. Nombrar para domar.
Parte del camino completoLas emociones como olas
Ninguna emoción dura para siempre. Suben, llegan a un pico y bajan, como las olas. Y muchas veces lo que las alarga no es la emoción, sino lo que hacemos p
Parte del camino completoLas lágrimas y el cuerpo
Llorar no es perder el control ni un signo de debilidad: es un proceso del cuerpo que ayuda a descargar. Pero no es un botón mágico de reinicio, y conviene
Parte del camino completoEl derecho a la ira sana
La ira no es lo mismo que la agresividad. Es energía vital que te avisa de que algo importa o de que han cruzado un límite. Sentirla es sano; el problema n
Parte del camino completoAceptación no es resignación
Pelearte con lo que ya está pasando gasta una energía enorme y mantiene el cuerpo en alarma. Aceptar no es rendirse ni dar tu brazo a torcer: es dejar de l
Parte del camino completoCuando el fuego piensa por ti
Los pensamientos no son independientes del estado del cuerpo: cada estado del sistema nervioso escribe su propio tipo de pensamientos. El fuego escribe crí
Parte del camino completoOtras series
Estas cápsulas son parte del itinerario Amaina
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